Trieste (Italia) Una ciudad sin patria.

En estos momentos vuelvo a casa atravesando las colapsadas autopistas francesas bajo una tormenta digna de pretéritas catástrofes bíblicas.
Mientras mi compañero conduce el coche atravesando lo que unos instantes antes eran carriles asfaltados y ahora son auténticos cauces de agua comienzo a pensar en dos cosas, la primera que la hora de llegada a casa se aleja con cada gota que cae del cielo y la segunda que quizás sea un buen momento para escribir algo sobre la ciudad en la que acabo de pasar un par de semanas.

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Sin más preámbulos me gustaría presentar a la dama. Trieste es una ciudad situada en el último recodo del mar Adriático que pertenece a Italia antes de la frontera con Eslovenia.

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Se puede decir que es Italiana por casualidades del destino, pero perfectamente podría haber sido Eslovena, Austriaca o incluso independiente.
En la comarca todo el mundo habla italiano y un dialecto llamado Triestino que nuestros conocidos allí aseguran que se parece al español.
Sin embargo la mayoría de los pueblos y las calles de la ciudad aparecen escritas en lo que intuyo es esloveno. No obstante no es difícil encontrar gente que pertenezca a esa minoría así como, al parecer, tampoco es difícil encontrar familias Italianas en el vecino país antes perteneciente a la antigua Yugoslavia.

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Tanto eslovenos como italianos sufrieron los avatares de los movimientos de fronteras y fueron castigados según las coyunturas políticas o históricas por los diferentes regímenes totalitarios de ambos lados del Adriático, bien se llamase uno Mussolini u otro Tito.

Recuerdo que una noche en un restaurante entablé conversación con una mujer joven. Al preguntarle que partes de Eslovenia le resultaban más atractivas para una visita, reconocía que apenas lo había visitado porque cuando abrieron las fronteras en los años noventa su padre jamás llevaba a la familia ya que aseguraba que los policías eslovenos al ver matrículas italianas se aplicaban severamente a la hora de poner multas.

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Hoy en día ya parece que las relaciones están más normalizadas. Uno de los lugares donde trabajé instalando un rocódromo era un centro comercial situado a escasos dos kilómetros de Eslovenia. Trabajadores italianos del propio centro aseguraban que la mayor parte de los clientes eran eslovenos o croatas y que los habitantes de Trieste eran demasiado orgullosos para ir a comprar allí.
De estas palabras podemos sacar conclusiones. Que las relaciones comerciales están normalizadas y que donde hubo fuego aún queda alguna brasa.

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Pero hubo un periodo en la historia de la ciudad en el que todos vivían bajo la misma corona. La Austrohúngara. Y fue un periodo de esplendor máximo. Trieste se convirtió en el puerto de Viena y todo en la ciudad rezuma un olor a imperio y a gloria perdida. Estaciones de tren abandonadas, inmensas grúas portuarias devoradas por la herrumbre y kilómetros de almacenes de principios de siglo que parecen esperar un inminente derribo. Sin salir de la ciudad, mejor dicho, en el centro de la misma intenté acceder a la zona del puerto viejo y el Guardia de seguridad me lo prohibió, pero muy amablemente me explicó que el origen de todo lo que veía estaba en época austriaca.

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El panorama en esa zona es desolador y al mismo tiempo profundamente evocador y atractivo. Me faltaron días libres (apenas podía disfrutar de un puñado de horas después de las largas jornadas laborales) para poder conseguir permisos para acceder a esa zona. En una explanada aledaña, pudimos ver personas sin casa haciendo fuego, sus necesidades al aire libre y formando corrillos en medio de una atmósfera que bien podría pertenecer a una película postapocaliptica.

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Y esto que te cuento no significa que me desagrade ¡al contrario!
Trieste es una ciudad en la que te puedes perder y descubrir tesoros en cada esquina. Pude disfrutar de puestas de sol inigualables, me encontré una de las plazas más bellas de Italia, edificios racionalistas de preguerra, Palacios románticos y soberbias construcciones austriacas…etc

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En realidad tengo la sensación de no haber disfrutado de todo, ni siquiera de haber rascado un poco en la superficie.
Lo que más me gusta de visitar países mientras trabajo es poder conocer a la gente del lugar, hablar con ellos y escuchar lo que tienen que decir sobre su ciudad o sobre su país.
Otro de los sitios donde trabajé estos días fue un palacio de Deportes, el Palatrieste, donde juega en primera división nacional el equipo de baloncesto local. Allí trabajaba como conserje Christian, un hombre de treinta y tantos años, de carácter jovial y aficionado a vicios ligeros. Le pregunté por el origen de su apellido y me dijo que su tartarabuelo era húngaro y trabajaba con caballos, un día sabe Dios por qué apareció en Trieste y según Christian nos cuenta, se enamoró del Adriático y de la ciudad y jamás volvió a Hungría. Preguntándole por la situación política me confesó que a él le encantaría que la ciudad volviese a pertenecer a Austria, que mucha gente de su edad había elegido ese país para emigrar ya que es un país serio donde todo funciona eficazmente al contrario que en Italia donde todo son impuestos y los políticos no tienen palabra y permiten que su comarca quedé marginada respecto a otras zonas industriales y portuarias como Génova o Venecia.

Precisamente de origen veneciano era el arquitecto del Ayuntamiento que controlaba nuestra labor, Vitorio, un tipo prudente y serio que había sido Carabinieri durante siete años y que, muy sutilmente, hacia entender que el sitio de Trieste estaba en Italia y ya está.

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También fueron muy amables con nosotros el grupo de escaladores locales, definitivamente los clientes finales de nuestros esfuerzos.
Alberto, es un montañero de prestigio en la zona gracias a una carrera plagada de ascensiones a «ochomiles» además es presidente de la asociación de escalada «Mano Aperta». Él y Corrado, otro de los miembros de la asociación nos invitaron a una Osmiza.
Pudimos llegar a entender que aquello era algo así como una fiesta en un pueblo, pero con ese nombre tan eslavo parecía algo realmente interesante.
Quedamos con nuestros amigos en la estación de tren de Opizina.

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Esta localidad se encuentra no muy lejos de la capital en el altiplano que la rodea. De hecho se ascienden en pocos minutos unos cuatrocientos metros de desnivel lo que permite disfrutar de una fantástica vista de la bahía.
Allí nos esperaban nuestros amigos junto con sus parejas Valentina, María y otro amigo de Alberto, Luciano, un escalador de 62 años que aseguraba que había pasado media vida trabajando en Suiza pero que sólo lo hacía 6 meses al año y por eso se mantenía tan joven.. un crack!

¿Qué es un osmiza? Resulta ser que las granjas de la comarca pueden abrir sus puertas ocho días al año para vender su producción como si de un merendero se tratase, así pueden sacar sus excedentes de vino y productos porcinos básicamente sin intermediarios.
Nuestro osmiza era un lugar paradisíaco, un balcón rodeado de vides sobre la bahía triestina y muy cercano al famosísimo pueblo de Prosecco por lo que el vino no podía ser malo!
Y desde luego que no lo era y la compañía era excepcional por lo que la velada avanzó entre risas y bromas.
El final no pudo ser más completo ya que abajo, en la ciudad, comenzaban los fuegos artificiales de las populares fiestas del 15 de Agosto, ciertamente no muy generosos pero complementados por una tormenta de rayos de fondo que hacían que el espectáculo se hubiese convertido en algo sublime.
Corrado nos ilustró exponiendo su teoría de que si la tormenta viene del Este «non piove!» es decir, no llueve…desde luego tenía razón, aquello era otro diluvio que hizo que el descenso a nuestro hotel se convirtiese en un descenso por aguas bravas. Al día siguiente en el diario local, El Piccolo, aparecía una foto de la Plaza Grande o de la Unidad desbordada de agua cual plaza de San Marcos veneciana.

Precisamente esta plaza es el corazón histórico de la ciudad.
Soberbia y abierta al mar, de proporciones armoniosas y de inmaculados edificios mayormente decimonónicos que fue elegida por los italianos la plaza más bonita del país con todo lo que ello supone. Innegablemente la plaza es preciosa, pero quizás para ser la primera de Italia? Mejor que la visites y lo juzgues tú.

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No lejos de aquí se encuentran edificios muy representativos de la ciudad como puede ser la cámara de comercio o el teatro romano.

En uno de nuestros largos paseos nos encontramos en los muelles próximos al centro un magnífico edificio que albergaba una muestra dedicada a la industria del café. No obstante, en la comarca tienen su sede más de cincuenta empresas dedicadas a esta actividad.
La sorpresa máxima fue comprobar que el peso de la exposición lo llevaba la muestra del trabajo del genial fotógrafo brasileño Sebastián Salgado. Sus fotografías colgaban majestuosas desde las bóvedas del edificio portuario y la magia se acrecentada gracias al enorme tamaño de las mismas. Un golpe de suerte en toda regla.

Lo único malo de todo el viaje es no tener tiempo suficiente para disfrutar tranquilamente de todo lo que te puede ofrecer este antiquísimo puerto natural. Por cierto, aquí no hay playas, la gente se pone a tomar el sol en la acera de un largo paseo que se llama La Marina. Y esto no creo que sea malo, al contrario, creo que libra a la ciudad de esa sensación que produce el turismo masivo de arrasar con la esencia de los lugares más auténticos como ocurre en Verona, magnífica ciudad romana y medieval donde paramos ayer y cuyas calles hacen competencia a la calle estafeta en pleno San Fermín 😛

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He subido alguna foto de todo esto en un blog que se llamaTomtraveling.tumblr.com espero que te guste.
Tengo aún que escribir algunos viajes que hice este año y aún no te he contado. Uno a Las Vegas (USA) en Invierno de este año y otro viaje alucinante a Argentina que pude disfrutar en Primavera.
Soy muy vago! Pero sobre todo, la responsabilidad me mata en el sentido que quiero hacer algo bonito que te guste.
Muchas gracias por leer esto y sobre todo.. buen viaje!

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Right now I get home across a French motorway collapsed under a storm worthy of past biblical disasters.
While my partner drive through w waterways I beginning to think of two things, the first time is that arrival home departs every drop that falls from the sky and the second that might be a good time to write something about the city where I just spent a couple of weeks.

I would introduce to the lady. Trieste is a city located on the last bend of the Adriatic Sea that belongs to Italy before the border with Slovenia.

You can say it is Italian by twist of fate, but it could have been perfectly Slovenian, Austrian or even independent.
In the region everyone speaks Italian and a dialect called Triestino our acquaintances say that seems to Spanish.
However most of the towns and city streets are written in what I suspect is Slovenian. However, it is not difficult to find people who belong to that minority and, apparently, it is not hard to find Italian families in the neighboring country before belonging to the former Yugoslavia.
Slovenian and Italian suffered the vicissitudes of border movements and were punished according to political or historical junctures by different totalitarian regimes on both sides of the Adriatic, Mussolini or Tito.

I remember one night in a restaurant into conversation with a young woman I Asked what parts of Slovenia are more attractive for a visit, she acknowledged that did not visited because when they opened the border in the nineties his father never travel there with the family and that assured the Slovenes policemen when see Italian plates applied severely when putting fines.
Today already seems that relationships are more standardized. One of the places where I worked installing a climbing wall was a mall located just two kilometers from Slovenia. Italian workers of the center itself claimed that most of the customers were Croats and Slovenes and the inhabitants of Trieste were too proud to go shopping there.
From these words we can draw conclusions. Trade relations are normalized and that where there was fire some embers are left.

But there was a period in the history of the city in which they all lived under the same crown. The Austro-Hungarian. It was a period of maximum splendor. Trieste became the port of Vienna and everything in town exudes a smell of empire and lost glory. Abandoned train stations, huge port cranes and devoured by rust kilometers warehouse of the XIX th century they seem to expect an imminent demolition. Without leaving the city, rather, in the middle of it I tried to access the area of ​​the old port and the security guard banned me, but very kindly explained me that the origin of everything I saw was in Austrian times.
The outlook is bleak in that area and at the same time deeply evocative and appealIng. I did not time enough (I just had a handful of hours after long working hours) to get permission to access this area. In a nearby esplanade, we could see homeless by fire, forming cliques in an atmosphere that could well belong to a post-apocalyptic movie.

And I’m telling you that this does not mean that I dislike!
Trieste is a city where you can lose and find treasures in every corner. I could enjoy unparalleled sunsets sun, I found one of the most beautiful squares in Italy, rationalists prewar buildings, romantic palaces and magnificent Austrian construction … etc

Actually I have the feeling of not having enjoyed everything, even having a little scratch on the surface.
What I like to visit countries while work is able to meet the locals, talk to them and hear what they have to say about their city or their country.
Another place where I worked these days was a sports hall, the Palatrieste, where the local team plays in the first division of italian basketball league. There he worked as a janitor Christian, a man in his thirties, jovial and friendly. I asked about the origin of his name and told me that his great grandfather was Hungarian and worked with horses, one day, God knows, why it appeared in Trieste and as Christian tells us, fell in love the Adriatic and the city and never returned to Hungary. asking about the political situation he confessed that he would love the city returned to belong to Austria, that many people of his age had chosen this country to migrate because it is a serious country where everything works effectively unlike in Italy where everything are taxes and politicians do not keep their word and allow his region was marginalized compared to other industrial and port areas like Genoa or Venice.

Venetian origin was precisely the architect of the City Council that controlled our work, Vitorio, prudent and serious type, Carabinieri for seven years and, very subtly, to understand that the site was in Italy Trieste and go.

They were also very kind to us the group of local climbers definitely end customers of our efforts.
Alberto is a prestigious climber thanks to a ascent “eight thousand ” in his career is also president of the association of escalation” Hand Aperta “. He and Corrado, another member of the association invited us to a Osmiza.
We were able to come to understand that this was something like a party in a village, but that name as Slavic seemed really interesting.
We date with our friends at the train station of Opizina.
This village is not far from the capital in the highlands around it. In fact they amount to a few minutes about four meters of altitude allowing you to enjoy a fantastic view of the bay.
Our friends were waiting there with their partners Valentina, Maria and another friend of Albert, Luciano, a climber of 62 years who claimed he had spent half his life working in Switzerland but only six months a year and remained so as skilful young ..!

What is a osmiza? It turns out that the farms of the region can open their doors eight days a year to sell their production as if it were a picnic, so they can draw their surplus wine and pork products basically without intermediaries.
Our osmitza was a paradise, a balcony surrounded by vines on the bay of Trieste and close to the famous town of Prosecco, wine so could not be bad!
And of course the company was exceptional and so the evening progressed laughing and joking.
The final could not be more complete because down in the city, began fireworks festivals of August 15, certainly not very generous but complemented by a lightning storm in the background that made the show had become something sublime.
Corrado illustrated exposing us his theory that if the storm comes from the East “non piove!” That is, it does not rain … certainly was right, this was a flood that made the descent into our hotel would become a descent whitewater. The next day in the local newspaper, El Piccolo, I can a picture of the Plaza Grande or overflowing water which Piazza San Marco Venetian Unit.

Precisely this square is the historical heart of the city.
Pride and open to the sea, harmonious proportions and immaculate mostly nineteenth-century buildings was chosen by the Italians the most beautiful square in the country with everything that entails. Square is undeniably beautiful, but perhaps to be the first in Italy? Better that youvisit and judge.

Not far from here are very representative buildings of the city such as the chamber of commerce or the Roman theater.

In one of our long walks we found a magnificent building that housed an exhibition dedicated to the coffee industry. However, in the region they have their headquarters over fifty companies dedicated to this activity.
The biggest surprise was the realization that the weight of the exhibition wore work sign of great Brazilian photographer Sebastian Salgado. His photographs hung from the vaults of majestic port building and magic increased thanks to the enormous size of the photos. Really a lucky strike.

The only bad part of the trip is not having enough time to quietly enjoy everything that can offer you this ancient natural harbor. By the way, there are no beaches, people get to sunbathe on the sidewalk of a long walk called La Marina. And I do not think that is bad, on the contrary, I believe that delivered the city of that sensation of the mass tourism of wiping out the essence of the most authentic places such as in Verona, magnificent Roman and medieval town where we stopped yesterday.

I uploaded some photos all this in a blog called Tomtraveling.tumblr.com hope you like it.
I have yet to write trips of this year and I have not even write. One Las Vegas (USA) in winter this year and another amazing trip to Argentina that I can enjoy in Spring.
I’m very lazy! But above all, the responsibility kill me in the sense that I want to do something nice that you like.
Thank you very much for reading this and especially .. good trip! 🙂

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7 comentarios en “Trieste (Italia) Una ciudad sin patria.

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