NUEVA ORLEANS (LOUISIANA) parte I

 Para llegar a la ciudad, la autopista cruza infinidad de pantanos en viaductos similares a la zona de los cayos de Florida, desde luego la obra de ingeniería es soberbia y los paisajes magníficos, puedes comprobar también como los efectos del huracán katrina permanecen en el paisaje.

 

Desde luego todo parece que puede convertirse en mar en cualquier momento y que simplemente la ciudad permanece en su sitio por la pereza de la gente en abandonar un lugar predestinado al colapso.

Nuestro coche avanza y comienza a verse rodeado de un decorado parecido al ambiente de  BLADE RUNNER, el gran estadio cubierto  que sirvió como refugio improvisado para las víctimas del huracán, se yergue desafiante como un gran hongo nacido entre las raíces de una maraña de autopistas y de suburbios más o menos organizados pero siempre decadentes.

 

 

Aparcamos justo al lado del barrio francés, apenas hay que pasear dos minutos para llegar a la zona antigua y más turística.

Incluso bien tempranito ya hay abiertos bares de copas y pseudo puticlubs, no tengo muy claro si eran bares con camareras ligeritas o qué… Pero parecían puticlubs 100%, no nos engañemos, yo quería entrar pero ya se encargaba mi mujer de darme un buen pescozón para que mirase hacia abajo cuando cruzábamos por delante. Si algún día vienes a Nueva Orleans y puedes entrar, me lo cuentas jajaaj.

 

Puedes encontrar muchas galerías de arte pero con precios prohibitivos, aunque también se puede encontrar alguna tontería bonita a precio normal. Es complicado, pero se puede conseguir con paciencia, el resto de las tiendas son para turistas y no tiene ninguna gracia en particular.

 

Desde luego desconozco las leyes del estado respecto a alcohol, pero la ciudad, o al menos este barrio parece pensado para que venir de fiesta,  para hacer despedidas de soltero, graduaciones y cosas así. Al menos, y supongo que gracias a esto,  toda la ciudad destila energía y no da el aspecto de haber sido asolada por una maldición bíblica como es el caso de otras ciudades norteamericanas, lo curioso es que nueva Orleans realmente ha sufrido esa maldición.

 

Paseamos sin rumbo entre casas coloniales disfrutando de su belleza y flipando con los personajes que nos cruzamos en nuestro camino…hay que ser siempre prudente en los juicios de valor, porque al final es uno el que puede parecer el loco Jajjajaja.

 

 

Llegamos a un paseo que se prolonga a la orilla de la inmensa desembocadura del río Mississippi,  justo allí donde atracan los barcos que hacen el recorrido del río. Barcos tradicionales, más o menos el tipo de barcos que te imaginas surcando este río, del tipo de Huckelberry Finn y Tom Sawyer y todo eso.

 

 

Nos entra muuucha hambre y nos ponemos a buscar un sitio donde se pueda comer bien, supongo que aquí no será difícil pero Ana se empeña en ir a uno que tenia una cola de gente esperando que salía del restaurante y daba la vuelta a la esquina, y es un acierto porque ya no hay nadie haciendo cola.

 

Recomendación absoluta!  Comida excelente y popular con un servicio esmerado y lo mejor….también salía en crónicas carnívoras!! jajajaajaj, nos enteramos a posteriori, ya que puse una foto en instagram y una amiga me lo dijo… En realidad no estaba segura si había salido en pesadilla en la cocina o en crónicas carnívoras. En el caso de que haya salido en el primero (que por lo bien que comimos no lo creo) se han esmerado mucho después de que los del programa los pusiesen a parir.. pero yo creo que es en el segundo programa donde tuvo que aparecer… Seguro!

 


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